El aceite de un motor no se gasta de golpe: pierde viscosidad, se carga de partículas y sus aditivos se agotan poco a poco. Cambiarlo a tiempo cuesta mucho menos que la avería que evita.
El intervalo depende del uso: horas de trabajo, carga, temperatura y polvo. La ficha técnica del fabricante es el punto de partida, y un análisis del aceite usado dice cuándo se puede alargar.
Entrada de prueba: se borrará.


